martes, 11 de abril de 2023

Cirugía de trasplante

Trasplante de riñón

El trasplante de riñón es una operación cuyo objetivo es restaurar la función renal a través de la sustitución de un riñón enfermo por uno sano de un donante compatible. Este tipo de intervenciones se da normalmente cuando la enfermedad renal está en un punto avanzado, de modo que el daño del órgano perjudica la función de filtrado, eliminación de toxinas o equilibrio de agua y minerales.


Trasplante de riñón

Trasplante de riñón


El trasplante se puede realizar tanto con el riñón de un donante vivo como el de uno fallecido, siempre y cuando el donante este sano, sin ninguna enfermedad y sin el riñón afectado. Antes de realizar la intervención, se debe evaluar la compatibilidad. Para ello, se realizará un análisis de sangre para comprobar la compatibilidad de los riñones y reducir así las opciones de rechazo. Una vez validada esta compatibilidad, se lleva a cabo la cirugía. Esta comienza con la extracción del órgano junto a una parte de la arteria, vena y uréter mediante una incisión en el abdomen. Tras esto, el órgano se coloca en el receptor conectando también las porciones de venas, arterias y uréter extraídos. 

En cuanto a la recuperación, el paciente se quedará la primera semana en el hospital para que pueda ser valorado por el equipo médico. Durante esta semana, el riñón trasplantado ya debería comenzar a realizar su trabajo con funcionalidad. Una vez el paciente recibe el alta, este va a tener que seguir ciertas indicaciones médicas. Entre ellas destacamos los cuidados diarios en los que incluimos la toma de medicamentos, la ausencia de actividad física durante los siguientes 3 meses o evitar entrar en contacto con otras enfermedades. Por otra parte, la alimentación juega un papel clave ya que después del trasplante renal, el consumo de frutas y verduras, alimentos ricos en fibra, carnes magras o alimentos de bajo azúcar; ayudan a controlar el peso y así reducir el riesgo de infecciones o enfermedades.

Por último, el paciente, una vez dada el alta; sigue expuesto a posibles riesgos o complicaciones. Las más comunes suelen ser la infección de la cicatriz, hemorragias, infecciones urinarias o formación de coágulos de sangre. Además, existen síntomas que indican un rechazo de trasplante de riñón que hacen que el paciente tenga que volver urgentemente al médico. Entre estos síntomas destacan la fiebre, náuseas, escalofríos, cansancio excesivo, hinchazón generalizado o un aumento de peso repentino.