miércoles, 12 de abril de 2023

Cirugía de trasplantes

 Trasplante de médula ósea

El trasplante de médula ósea consiste en sustituir las células madre de la médula ósea enferma por las sanas de un donante. Este donante puede ser el propio paciente (trasplante autólogo) o otra persona (trasplante alogénico).



Las enfermedades que necesitan un trasplante de médula ósea son enfermedades sanguíneas o neoplasias hematológicas. La más conocida es la leucemia, pero hay otras como el mieloma o el linfoma múltiple. Por otro lado, aunque con menos frecuencia, también se puede hacer ante enfermedades autoinmunes como la esclerosis sistémica, la esclerosis múltiple o la enfermedad de Crohn.

De todas maneras, no todas las neoplasias hematológicas requieren un trasplante de médula ósea.

Tipos de trasplante:

- Autólogo: Indicado en pacientes con linfoma y mieloma múltiple. Las células madre se extraen del propio paciente.

- Alogénico: Las células se obtienen de un donante sano compatible.

Previo a la infusión de células madre, se debe llevar a cabo un tratamiento de acondicionamiento basado en quimioterapia y/o radioterapia. Una vez finalizado, se dan unos días de reposo y luego se suministran las células madre a través de un catéter venoso central, algo similar a una transfusión sanguínea.

Algunos efectos secundarios tras la infusión pueden ser:

  • Fiebre o escalofríos
  • Dificultad para respirar
  • Ronchas
  • Presión en el pecho
  • Presión arterial baja
  • Tos
  • Dolor en el pecho
  • Menos cantidad de orina
  • Debilidad

Donación

Para saber si un donante es compatible se realiza un estudio de unas proteínas denominadas antígenos leucocitarios humanos (HLA) que se encuentran en las células. Para ello se debe obtener una muestra de sangre o saliva de la persona donante y del receptor, para saber si tienen estas proteínas antagónicas coinciden