Colecistectomía
La colecistectomía es una de las cirugías de urgencia más habituales en el mundo. Esta consiste en una intervención para extirpar la vesícula biliar, órgano con forma de pera que se localiza debajo del hígado y cuya función es la de almacenar la bilis. Esta cirugía, aunque sea de urgencia, solo conlleva un pequeño riesgo de complicaciones y, en la mayoría de los casos, recibes el alta médica el mismo día.
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| Colecistectomía |
El motivo de la realización de esta cirugía es principalmente para tratar los cálculos biliares y las complicaciones que estos pueden ocasionar. De este modo, la operación se realiza cuando los cálculos están presentes em la vesícula, en el conducto biliar, por la inflamación de la propia vesícula o por la inflamación del páncreas debido a la presencia de los cálculos.
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Aunque esta cirugía se realice de manera habitual y la probabilidad de complicaciones sean escasas, no significa que no existan riesgos, aumentando estos cuanto peor sea el estado de salud del paciente. Entre las posibles complicaciones podemos destacar las fugas biliares, infecciones, sangrado, lesiones en estructuras cercanas como el hígado o intestino delgado; y posibles coágulos de sangre debido a la anestesia general.
En cuanto el procedimiento, este será diferente según las condiciones del paciente. Por un lado está la colecistectomía mínimamente invasiva. En esta, el cirujano realiza 4 incisiones pequeñas en el abdomen para después introducir una videocámara diminuta y poder observar en el monitor el interior del cuerpo mientras se realiza la cirugía. El médico extirpará la vesícula biliar y tras esto, se procederá a suturar la zona para ser traslado a una zona de recuperación.
Por otro lado, se puede realizar la colecistectomía tradicional, en el que el cirujano extrae la vesícula biliar mediante una incisión de 15 centímetros por debajo de las costillas del lado derecho. Tanto la forma tradicional como la colecistectomía mínimamente invasiva duran entre 1 y 2 horas. No obstante, existe una diferencia tras el procedimiento. Si se decidió por la forma no invasiva, la persona, habitualmente, vuelve a su domicilio el mismo día y la recuperación es de una semana. Sin embargo, si se opta por el método tradicional, lo común es permanecer en el hospital durante 3-4 días, además de que la recuperación se puede prolongar hasta las 6 semanas.
Por último, destacar que esta intervención suele tener unos buenos resultados ya que consigue aliviar el dolor del paciente y eliminar la incomodidad que causan los cálculos biliares, además de que una operación como esta evitará la reaparición de los cálculos biliares. Además, la rápida recuperación y que se pueda retomar la rutina tras unas pocas semanas hace que en muchas ocasiones, personas que no requieren de esta operación urgentemente, se sometan a ella por su propia voluntad.

