jueves, 13 de abril de 2023

Cirugía de urgencias

Perforación gastrointestinal

La perforación gastrointestinal es una situación en la cual se produce un agujero en el tracto gastrointestinal, en el que se sitúan órganos esenciales como estómago, intestino grueso y delgado, pudiendo ser cualquiera de estos perforados. Esta condición provoca una liberación del contenido que se alberga en estos órganos. De este modo, se produce el paso de este contenido a la sangre y puede provocar una septicemia y por consiguiente, la muerte. Es por esto que la perforación gastrointestinal es una urgencia médica que debe de atenderse de inmediato, requiriendo para ello una operación quirúrgica de urgencia.

Perforación gastrointestinal

Este tipo de perforaciones es son más comunes en el estómago aunque en el intestino grueso también es habitual. Por otra parte, las del intestino delgado son muy poco frecuentes presentándose en 4 de cada 100.000 casos. Cuando sucede la perforación, el mayor riesgo que existe es que el contenido del órgano perforado se filtre a la cavidad abdominal provocando, como ya se mencionó, una peritonitis y en consecuencia; un envenenamiento de la sangre y, con ella, la muerte.

Entre las diferentes causas que provocan la perforación gastrointestinal, una de las más habituales es que esta situación se de forma espontánea, haciendo referencia a que es consecuencia de afección previa. Entre las posibles condiciones de salud que pueden influir en la perforación son la enfermedad de Crohn, ingestión de sustancias cáusticas, cáncer de colon o apendicitis entre muchas otras causas. En segundo lugar una de las causas de la perforación gastrointestinal es la que va asociada a un procedimiento, de modo que algunos procedimientos quirúrgicos pueden provocar la perforación. Entre las intervenciones más habituales destacan la colonoscopía, el enema o la cirugía abdominal.

El principal síntoma de la perforación gastrointestinal es el dolor abdominal en respuesta al tacto, sintiéndose la zona dura y evolucionando el dolor de forma gradual. No obstante, existen muchos otros síntomas asociados como escalofríos, náuseas, vómito, fiebre, dificultad para respirar, mareo o latidos rápidos.

Por último, en cuanto al tratamiento, como ya se mencionó, la perforación gastrointestinal es una condición que implica urgentemente una cirugía, siendo esta diferente según el grado de complejidad. Sin embargo, el objetivo principal es el de cerrar el orificio que impida la salida del contenido gastrointestinal al torrente sanguíneo. Esta cirugía suele ser bastante eficaz y, tras ella, el tratamiento y recuperación consistirán en la administración de antibióticos y nutrientes vía intravenosa, evitar tabaco y alcohol y un seguimiento estricto de las pautas médicas.