miércoles, 5 de abril de 2023

Rehabilitación

Una persona con lesión medular podrá caminar con un exoesqueleto que se controla con la mente

El proyecto presentado en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo se destaca por su enfoque en imitar el proceso natural de movimiento de una persona sana en lugar de forzar movimientos, lo que lo diferencia de otros proyectos similares. Esta iniciativa demuestra que la afirmación "Si puedes imaginarlo, puedes lograrlo" puede ser una realidad en este caso.

Un exoesqueleto controlado por la mente a través de una interfaz cerebral similar a un gorro de baño, puede permitir que una persona con lesión medular camine. El dispositivo se conecta a las extremidades metálicas del exoesqueleto, lo que permite a los pacientes imitar el proceso natural de caminar de una persona sana. José María Azorín, director del proyecto 'Walk' y catedrático de la Universidad Miguel Hernández de Elche, explicó que el dispositivo hace un bypass para que las señales cerebrales se lleven a un sistema que determina si la persona está pensando en caminar o no. El paciente debe involucrarse en el proceso imaginando sus movimientos motores para favorecer la neuroplasticidad, que es la capacidad del sistema nervioso para generar nuevas conexiones neuronales y compensar las conexiones perdidas. Antes de utilizar el dispositivo, se necesita un proceso de entrenamiento para que los algoritmos se ajusten y detecten el patrón cerebral cuando la persona piensa en caminar. Todo esto es posible gracias a la inteligencia artificial, que es un término necesario en la actualidad.

José Manuel Núñez es un hombre de 40 años de Madrid que recientemente se sometió a una operación de espalda que no salió según lo planeado. Desde entonces, ha sido paciente en el Hospital Nacional de Parapléjicos, donde hoy demostró el exoesqueleto ante los medios. José Manuel establece pequeños objetivos que va cumpliendo gradualmente en el hospital, que es un lugar ideal para recuperarse y hacer intentos. Él admite que necesita tiempo para concentrarse y caminar solo unos pocos metros, pero el exoesqueleto le hace sentir mágico. Para relajarse y caminar, piensa en su hija Carla, que es su mayor inspiración para caminar.




El proceso de uso del exoesqueleto requiere que el paciente se involucre y imagine sus movimientos motores para que la maquinaria se active. Este proceso favorece la neuroplasticidad, que es la capacidad del sistema nervioso para generar nuevas conexiones neuronales y compensar las conexiones perdidas. Antes de utilizar el exoesqueleto, se necesita un proceso de entrenamiento para ajustar los algoritmos y detectar el patrón cerebral de la persona cuando piensa en caminar. Todo esto es posible gracias a la inteligencia artificial, que es un término importante en la actualidad.

A pesar de esto, la investigación en esta área se enfoca en otros campos en el futuro: reemplazar dispositivos externos como el exoesqueleto por dispositivos internos en la médula espinal que estimulen por debajo del nivel de la lesión. El objetivo es captar la señal cerebral, detectar cuándo la persona desea caminar y un dispositivo colocado en la columna vertebral podría estimular justo debajo de la zona de la lesión medular en el momento en que se detecte ese deseo de movimiento.